Santo Domingo. El 11 de enero de 1958, el béisbol dominicano quedó marcado para siempre tras el accidente aéreo en Río Verde, donde fallecieron 34 personas entre peloteros y acompañantes. La caída de la avioneta apagó sueños y conmocionó al deporte caribeño, convirtiéndose en una de las tragedias más impactantes de la historia del béisbol latinoamericano.

Este hecho, recordado como la Tragedia de Río Verde, es hoy un símbolo de memoria y respeto a nivel internacional. El único sobreviviente indirecto fue Enrique Antonio Lantigua, “El Mariscal”, quien no abordó el vuelo. A casi siete décadas, Río Verde sigue siendo un recordatorio eterno del precio humano detrás del juego.

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