San Francisco de Macoris. Con una actuación que rozó la perfección colectiva, los Leones del Escogido se adueñaron del estadio Julián Javier al vencer 5-0 a los Gigantes del Cibao, en un duelo donde el pitcheo marcó la narrativa de principio a fin.
Travis Lakins fue el eje de una noche controlada para los capitaleños, que manejaron el ritmo del juego con madurez y continúan marcando el paso en el Todos contra Todos de la pelota dominicana.
Lakins volvió a mostrarse como un abridor confiable en escenarios hostiles. Sin estridencias, atacó la zona, limitó el contacto fuerte y salió del montículo tras 5.2 entradas en las que apenas permitió dos imparables. Su labor fue el punto de partida para un desfile ordenado de relevistas que no concedieron espacios y sellaron una blanqueada que reflejó la superioridad escarlata.
La ofensiva del Escogido fue quirúrgica. En el tercer inning encontró grietas en el control de Steve Moyers y capitalizó con corredores en circulación, combinando boletos, velocidad y batazos oportunos para fabricar un rally decisivo. Un episodio después, Pedro Severino castigó un envío por el jardín izquierdo con un cuadrangular que estiró la ventaja y apagó cualquier intento de reacción local.
Para los Gigantes, la historia volvió a ser cuesta arriba. Sus bates nunca descifraron el planteamiento rival y la novena nordestana siguió acumulando tropiezos en la postemporada. Del otro lado, el Escogido refuerza su candidatura al título con un béisbol sobrio, efectivo y sin concesiones, apoyado en un cuerpo monticular que hoy luce como su mayor fortaleza.
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