La selección de Francia firmó una victoria contundente 3-0 ante Irak en el Estadio Filadelfia, en un encuentro que quedará marcado tanto por la adversidad climática como por un nuevo capítulo histórico en la carrera de Kylian Mbappé.
El compromiso sufrió una interrupción de dos horas debido a una tormenta eléctrica que obligó a suspender momentáneamente las acciones. Sin embargo, tras la reanudación, el conjunto dirigido por Didier Deschamps regresó al campo con determinación, imponiendo su jerarquía desde el primer minuto.
Francia elevó su presión en campo rival, provocando errores en la salida iraquí y capitalizando cada desajuste defensivo. En ese contexto emergió la figura de Mbappé, quien volvió a demostrar por qué es uno de los jugadores más determinantes del fútbol mundial.
El delantero francés abrió su cuenta tras una recuperación alta derivada de una mala ejecución desde el saque de meta por parte de Irak. Posteriormente, amplió la ventaja con un segundo tanto que no solo encaminó el triunfo, sino que lo inscribió en la historia grande de los Mundiales al alcanzar los 16 goles, igualando el récord del alemán Miroslav Klose.
Lejos de conformarse, Francia mantuvo el control del partido y continuó generando peligro. La insistencia tuvo recompensa cuando Ousmane Dembélé apareció en el momento justo para firmar el tercer tanto, tras una precisa asistencia filtrada de Michael Olise, sellando así una actuación colectiva de alto nivel.
Irak intentó reaccionar en los minutos finales con variantes ofensivas y algunas aproximaciones por las bandas, pero careció de eficacia en el último tercio. El conjunto europeo, por su parte, gestionó la ventaja con inteligencia, rotó piezas clave y cerró el encuentro sin sobresaltos.
La noche en Filadelfia quedará grabada no solo por la goleada francesa, sino por el momento histórico protagonizado por Mbappé, quien sigue escribiendo su legado en la Copa del Mundo con números que ya lo colocan entre los más grandes de todos los tiempos.
