Uruguay tuvo que remar desde atrás en su estreno en el Mundial 2026. La selección sudamericana no logró imponer condiciones ante una sólida Arabia Saudita y terminó rescatando un empate 1-1 en Miami, en un partido que dejó al descubierto varias dificultades en ambos extremos del campo.
Desde el pitazo inicial, la Celeste asumió el control del balón, buscando construir juego a partir de la movilidad de Federico Valverde y las proyecciones por banda. Sin embargo, el dominio territorial no se tradujo en claridad ofensiva. Arabia Saudita, bien organizada en bloque medio, cerró espacios y obligó a Uruguay a intentar desde fuera del área.
Las primeras aproximaciones llegaron con remates lejanos y acciones aéreas que exigieron al portero Al Owais, quien respondió con seguridad en los momentos clave. A pesar de la insistencia sudamericana, el partido comenzó a equilibrarse con el paso de los minutos.
El conjunto asiático encontró en las transiciones rápidas una vía para incomodar. Ajustó su posicionamiento y empezó a disputar la posesión, generando llegadas que advertían peligro. La recompensa llegó antes del descanso. En una jugada a balón parado, tras un rebote dentro del área y un error en la salida, Abdulelah Al-Amri apareció para marcar el 1-0 al minuto 40.
El golpe obligó a Uruguay a replantear su estrategia en la segunda mitad. Con variantes desde el banquillo, el equipo aumentó su presencia ofensiva y adelantó líneas. Las oportunidades comenzaron a aparecer con mayor frecuencia, incluyendo un disparo que se estrelló en el poste y varias llegadas que mantuvieron bajo presión a la defensa saudí.
El esfuerzo tuvo premio al minuto 79. Una jugada por la banda izquierda terminó en una serie de rebotes dentro del área. Tras un primer intento fallido, Maxi Araújo apareció para empujar el balón y sellar el empate, devolviéndole vida a su equipo en un momento crítico.
En el tramo final, Uruguay se volcó completamente al ataque en busca de la remontada. Valverde y los hombres de cambio generaron ocasiones claras, pero se toparon nuevamente con la firmeza del arquero rival, que sostuvo el resultado con intervenciones decisivas.
El empate deja sensaciones divididas para la Celeste, que mostró reacción pero también evidenció dificultades para romper bloques defensivos y sostener la solidez en momentos clave. Arabia Saudita, por su parte, confirmó su capacidad para competir con orden y aprovechar sus oportunidades.
El Grupo queda abierto y cada punto comienza a tomar un valor determinante en la lucha por avanzar a la siguiente fase.
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